martes, 19 de julio de 2011

Día 6. Los Mad Men entran en mi vida

Mad Men. Ya tengo nueva serie para estas vacaciones de verano, tras acabar con Arriba y Abajo y Hung. Mi marido me recomendó Mad Men, una serie que, por su temática, podria despertar mi interés y así ha sido. En la sobremesa de mi sexto día de descanso he abierto la veda de esta serie, muy aclamada en USA, y que me ha cautivado. Mad Men es el nombre que en los años 50 se le daba a los ejecutivos de la Gran Avenida. Una serie que cuenta las peripecias de un grupo de publicistas americanos en la década de los 60: los tópicos sobre el estilo de vida americano creo que van a hacer de esta serie un profundo trabajo de introspección en la América más profunda. El machismo reinante y el papel de la mujer en el mundo laboral son dos de las primeras aristas de esta compleja figura geométrica que han visto la luz en su primer capítulo. Muy satisfecho de este primer acercamiento y espero que en las visualizaciones sucesivas no me defraude, ya que voy a tener para largo con esta serie de cuatro temporadas.
Este ha sido uno de los grandes estrenos en esta jornada atípica de martes en la que no ultimo la edición de un nuevo periódico. Esta mañana, por contra, he estado en la biblioteca de Montequinto, que no pisaba desde su inauguración y una posterior visita para una entrevista a finales del año pasado. Mi marido tenía que devolver Happiness y yo aproveché para echar un vistazo a los libros. Y no me he venido de vacío, ya que, en un mercadillo de libros de segunda mano, me he hecho con un ejemplar de La edad prohibida, de Torcuato Luca de Tenas, que desde siempre me había llamado la atención cada vez que lo había visto en una librería. Reconozco y asumo que por su portada en la que aparecen dos chicos en bañador tumbados sobre el suelo... Pero bueno, soy un lector al que le atraen, en muchas ocasiones, los libros por la portada. Quizá por ello, en mi trabajo, doy tanta importancia ha esa página del periódico que presenta tu trabajo de una semana y que en otros semanarios se desaprovecha en demasiadas ocasiones.
Pero no estoy aquí para hablar de trabajo, eso es harina de otro costal, aquí estamos para hablar de vacaciones y la verdad es que me apetece desconectar. Necesito, de entrada, algunos días de camping, en plena naturaleza, desconectado de la ciudad, mi casa, el sillón, el portatil o toda actividad que se desarrolle en una urbe. Y luego, también me vendría bien una escapada mayor. Aunque en un principio no ibamos a contemplar nada para este verano, puede que la cosa cambie, aunque aún no voy a adelantar nada.
Esta mañana, tras nuestro paso por la biblioteca, nos citamos con mi amigo Javier, el abogado y principal responsable que, de salir bien, salgamos este verano de España. Con él planeamos esta escapada que tendrá lugar del 16 al 23 de agosto y que mañana miércoles ultimaremos con un almuerzo en casa. Pero todo a su tiempo. Que las cosas si se cuentan antes de tiempo luego no salen bien...
Ahora me quiero poner un poco con la lectura, ya que esta mañana no he podido. Mañana tengo que renovar el bono de natación para el mes de agosto, así que creo que me toca madrugar. Hasta entonces, buena tarde de verano.

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