Bueno. Llegan las vacaciones de verano y con ella los viejos hábitos. Primer día de descanso estival y como debe ser, como marcan los cánones, no he madrugado, aunque a las siete y media el sonido de una radio despertador y mi esposo levantándose para correr me llavaran a la realidad durante unos minutos, pero volví a caer en el letargo. Ha sido sobre las 9 y media, cuando ha vuelto, mi esposo de su sesión de ejercicio físico, el momento en el que me ido despertando, pero sin prisas.
Primer buen hábito de descanso recuperado: leer un poco en la cama antes de levantarme y mientras mi marido(ya lo he mencionado tres veces en siete líneas) se afeitaba y daba una ducha. ¿Qué leo? Pues tras la clasura del Club de Lectura, terminarme Dime quien soy y leer rápido Las noches salvajes, he comenzado con La mano de Fátima de Ildefonso Falcones. Una novela histórica en pleno siglo XVI sobre los enfrentamientos en Andalucía de moros y cristiano. Un libraco, de dimensiones y contenido, que me va a mantener entretenido buena parte del verano.
Hablando de libros, ayer, aprovechando el descuento del Chequeahorro de Carrefour, más de 10 euros, mi esposo y yo nos dimos un caprichito lector. él optó por La elegancia del erizo, de Muriel Barbery, y yo por uno de Matilde Asensi, El origen perdido.
Volviendo a los hábitos estivales recuperados en este primer día de vacaciones no podía faltar un clásico que he tenido un poco olvidado durante la primavera: el desayuno en el balcón, escenario desde el que te escribo. Zumo de melocotón con soja y una tostada con mantequilla y mermelada de mora para empezar el día y afrontar todas las horas que me quedan por delante. Tengo la sensación de que tengo mucha energía, todo psicológico, y que tengo que hacer muchas cosas. Otro de los clásicos veraniego: intentar aprovechar al máximo las horas del día para hacer todo aquello que cuando se trabaja no se puede hacer. Una de ellas, mantener más al día este diario de vacaciones, ya que el laboral, el periodístico, no lo he tenido muy cuidado. Enmienda para el próximo otoño.
Lo que queda del día(buena peli) no depara mayor novedad, ya que, tras hacer ayer tarde una buena compra plagada de descuentos, se nos plantea un mediodía más bien tranquilo, aderezado por la paella que vamos a preparar(más mi marido que yo) para almorzar. Luego por la tarde, a retozar las horas de calor y luego a la piscina. Esto es una novedad de este verano: las clases de natación a las que vamos, Meme y yo, de lunes a jueves a las 8 de la tarde. Una buena excusa para dejar el gym por un tiempo, darme un baño resfrecante todos los días y hacer un poco de ejercicio físico en el agua. La verdad es que ha sido una buena decisión y queremos mantenerlo en agosto, ya que no creo que pasemos demasiado tiempo fuera de Sevilla estas holidays.
Eso sí, no podían faltar nuestras escapadas playera y nada mejor para inaugurar la temporada que una escapada mañana viernes. El sábado y domingo mi esposo trabaja, así que mañana es el día perfecto: menos gente, no tenemos piscina, por lo que no perdemos día, y porque nos apetece.
Mañana te cuento.
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