viernes, 15 de julio de 2011

Dia 2. Siempre hay una primera vez para todo

Siempre hay una primera vez para todo. Segundo día de vacaciones y creía que hoy me iba a levantar molido, pero no ha sido para tanto. Aunque hace mucha calor cuando aún no es ni media mañana, el termómetro debe estar disparado en este momento. Ayer jugué mi primer partido de waterpolo. Orgulloso por haberlo logrado y haber dado el callo, a pesar de que a los cinco minutos estaba practicamente agotado. Lo confirmo: los jugadores de waterpolo no están de pié sobre una plataforma sumergida, flotan con el movimiento continuo de sus piernas y eso quema mucho. No estuvo mal la experiencia, pero no creo que la repita y el próximo jueves, cuando en natación se dedica el día a este deporte para quien quiera, yo seguiré con mis largos. Motivo uno, por lo que ya he dicho de lo duro que es este deporte y motivo dos, porque la gente se lo toma como una competición real y piensan que van a ganar el campeonato. Igual que cuando niño me negaba a jugar al fútbol u otro deporte con pelota porque mis compis se lo tomaban como si le fuera la vida en ello y yo, la verdad, no soy el mejor en deportes colectivos. Pues hay cosas que no cambian y tengas 30, 40 o 50 la gente se toma estas prácticas como una pura y dura competición. Paso.
Se suponía que hoy debíamos estar en este momento en la playa, pero cambios en el horario laboral de mi esposo han acabado con nuestros planes. No digo cuando pensamos ir de nuevo no vaya a ser que algún duende malicioso revolotee por este diario e intente hacer de las suyas. Ya no se puede fiar uno ni de su mejor amiga(esto lo ha dicho Rosa Benito).
Así que hoy seguimos en casa, cumpliendo con los rituales de este verano. Esta mañana cuando logré despegar mis ojos del sueño le dediqué unos minutos a la lectura, luego a acurrucarme con mi esposo en la cama y luego a desayunar en el balcón, uno de los escenarios centrales del verano.
Uno de mis propósitos de este verano es rescatar mis inquietudes literarias. Para ello, quiero culminar el libro que empecé este año de Cómo no escribir una novela, bastante útil la verdad, Ayer por la mañana dediqué parte de mi tiempo a pasar a limpio los apuntes que había ido tomando hasta la fecha, para refrescar en mi memoria lo que ya había leído y poder continuar con la lectura. También he rescatado las series de televisión. Ayer vi el segundo de los tres capítulos de la nueva temporada de Arriba y Abajo, un remake de la mítica serie de televisión pero en otra época y con otros personajes. Un capítulo muy emotivo y con el que tuve un buen tiempo las lágrimas sobre mis ojos.
Si ayer fue una rica paella la que aderezó nuestro almuerzo, hoy toca salmorejo: otro de los clásicos estivales en nuestro hogar. El tiempo lo requiere y esta tarde, tarde de cine en familia, concretamente, con mi sobrino, al que llevaré a ver Cars2. Así se queda tranquilo... Por cierto, llama a mi puerta...Es él con su inseparable maquina de videojuegos. Lleva más de un mes preguntándome que cuándo íbamos a ir a ver la peli y hoy ha llegado el día. Al pobre le han puesto unos aparatos en la boca y apenas puede hablar ni comer.
No me lo puedo creer, me está preguntando a mí cómo pasar una fase de Mario Bros, él que es el rey de los videojuegos. Como sé que voy a ser blanco de sus preguntas, me despido de ti hasta mañana. Que pases un buen día de verano...

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