Es diferente dormir en una habitación con cuatro tíos desconocidos y no penséis mal. Como estaba previsto y sin contratiempos de ningún tipo, ayer sábado llegamos a Madrid desde Sevilla a eso de las 16:30 horas. Tras una primera visita a la capital hace más de un año no nos llevó mucho tiempo ni dificultad plantarnos en pleno centro de Madrid, donde habíamos reservado dos noches en un albergue juvenil muy cerca del barrio de Chueca.No es la primera vez que nos alojamos en un albergue(hace unos años ya estuvimos en uno en Córdoba) pero sí la primera vez que tenemos que compartir habitación. Con cierto reparo al principio poco a poco le vas cogiendo el gusto a dormir en la misma habitación con cuatro querubines, dos americanos de California, un chileno y un cuarto cuya procedencia no conozco. Por lo demás, el albergue está bastante bien, muy moderno y no le falta de nada. No sé esa imagen negativa que existe hacia este tipo de alojamientos cuando la relación calidad-precio es bastante buena.
A lo que vaníamos, a ver un concierto de Erykah Badu, que se convirtió en el plato fuerte de la jornada. Para ello y con nuestra maestría ya con las líneas de Metro, nos plantamos en plena Casa de Campo, donde tuvo lugar el concierto, con unas vistas estupendas del Palacio Real y la catedral de La Almudena. Aunque conozco a Erykah desde hace diez años, porque mi marido se ha encargado de inculcármela, no soy, se puede decir, un seguidor de su música. Pero anoche no importó ya que fue una experiencia muy interesante e inolvidable, ya que me gustó y transmitió la música de esta cantante americana y porque se trataba de uno de los primeros conciertos de tinte internacional al que acudía. Aunque lo que más me hizo disfrutar fue ver como disfrutaba y lo vivía, a su vez, mi marido, que como él decía, desde que empezó el concierto no pudo cerrar la boca, hasta que la diva del neosoul se marchó como vino, sigilosa pero majestuosamente.
Tras el concierto, vuelta al centro, vueltecita por Chueca y al albergue. Dos apreciaciones de la noche madrileña: la gente sale, aunque estemos en la capital de España, como de andar por casa y los gays en Madrid son más gays que en ningún sitio.
Hoy es domingo en Madrid y nos queda una jornada por delante antes de regresar mañana a Sevilla. Creo que nos espera el Museo del Padro y quizás alguna sesión vespertina en un cine de la capital. En plan tranquilo...
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