domingo, 22 de agosto de 2010

Día 40 (Ma vie en rose)


No sé puede decir que mis últimos días de vacaciones no estén siendo de lo más cinematográficos, ya que en las últimas 24 horas son tres las películas que he visto, una en la gran pantalla de una sala de cine y dos en la pantalla de 37 pulgadas de mi televisor. Es lo que tiene no tener nada que hacer y que fuera en la calle se registren los mismos grados centígrados _ grado arriba, grado abajo_ que los de la pantalla de mi televisor.
Ayer sábado, con tal de salir de casa y hacer algo diferente durante las horas en la que mi esposo trabajaba en el cine, decidí irme con él a Sevilla y aprovechar para cenar juntos y durante sus horas laborales irme yo al cine, pero para ver una peli. La idea no fue muy acertada en un primer momento, ya que partimos desde Dos Hermanas sobre las 6 y media de la tarde y a esa hora en la jornada de ayer eran 41 los grados que caían sobre la ciudad, y yo sin aire acondicionado en mi coche. No sé si te lo había contado antes pero casi estrenando el verano me percato de que el aire acondicionado de mi coche no funciona muy bien que digamos. Lo que para mí era en un principio un problema de carga resulta que era mas grave y la inversión a realizar más grande. Viendo el estado en el que se encuentra ya mi automóvil no me parece lo más conveniente invertirle ni un sólo euro mas, con lo que la idea de adquirir un auto nuevo ronda mi mente desde entonces. Pero si puedo aguantar un poco mas, ya que estoy superando el verano con él, y esperar a deshacerme de las letras de los muebles y los electrodomésticos nuevos del piso, mejor. La prueba de fuego será el martes, ya que si durante la inspección rutinaria de la ITV le da a los señores mecánicos por descubrir algo,será el momento oportuno para decirle adiós a mi Fiat Punto tuneado.
Creo que te hablaba del cine, pues bien, tras dar una vuelta por el centro y ver como la mayoría de los comercios, menos las grandes superficies, estaban cerrados(yo iba buscando unas gafas de sol) cenamos en el Burguer King y me marché a los cines Alameda. Allí vi la última película del cineasta francés FranÇois Ozón, Mi refugio, que cuenta la historia de una ex heroinómana que se queda embarazada y vive el embarazo en compañía del hermano gay de su pareja que muere de sobredosis. De nuevo, cita con el realismo del cine francés en una película sencilla, que sólo busca contar una historia cotidiana, en un breve periodo de tiempo, hora y cuarto de metraje.
El resto de películas de las últimas 24 horas, las he visto en la sobremesa de hoy domingo, tras una entretenida y agitada noche de sábado, que empezó muy relajada tras un intenso asalto en el campo de batalla y que ha terminado con una bajada de tensión o sobrecarga en la red eléctrica que provocó que la luz en casa fuese y viniese como Pedro por su casa,
Tras una tranquila mañana de lectura de la prensa y tras seguir con mis inquietudes literarias y una serie de historias rondando por mi cabeza, me he hartado de comer paella, elaborada por mi marido(que es un cocinilla de los buenos) y tras cansarme de la basura televisiva encarnada en este caso en el personaje de Amor(la travesti de una de las últimas ediciones de Gran Hermano) y una supuesta pelea en una discoteca de Canaria, hemos visto la película Mi vida de color de rosa. La historia de un niño francés(el cine galo me persigue) que desde muy pequeño tiene bastante claro que su vida es un error de la ciencia o de Dios y que lo que él realmente quiere ser es una niña. Este tipo de películas deberían ser de visionado obligatorio en los colegios para que se aprende desde muy pronto que hay que aceptar y respetar a las personas como son, dejando de una vez por toda los prejuicios, la intolerancia y la falsedad en un cajón bien cerrado. ¿Qué daño hace Ludovic a la sociedad por querer llevar una falda? Una bonita, realista y dura, a veces, historia sobre la búsqueda de la verdadera identidad de una persona en una sociedad prejuiciosa.
Casualidades de la vida a esta película le seguía en orden en el disco duro de mi esposo Mujeres al borde de un ataque de nervios,de Pedro Almodóvar, y me he puesto a verla. Es una película que nunca me había parado a verla con detenimiento, sólo a trozos, y la verdad que la he disfrutado mucho. Además es una peli recomendable para los que aún no hayan visto Los abrazos rotos y la quieran ver, entrenderán muchas mas cosas.
Ahora, mi marido se ha marchado de nuevo a trabajar a Sevilla con la que está cayendo y a mi me espera una tranquila tarde en casa, supongo, que navegando por Internet, una vez termine mi cita contigo. Eso sí, antes de ir a recogerlo, una vez salga del trabajo, quiero pasarme a ver a mis padres, que ya hace unos días que no sé nada de ellos y me apetece verlos.

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